¿Alguna vez has sentido que la plata se te va sin saber en qué? ¿Revisás tu cuenta y el saldo es menor de lo que esperabas? Muchas veces, el responsable son los gastos hormiga.

En esta guía práctica de finanzas personales, te explicamos qué son, cómo identificarlos y qué podés hacer para que no afecten tu presupuesto mensual.


¿Por qué se llaman gastos hormiga?

Los gastos hormiga son consumos pequeños, frecuentes y, en muchos casos, innecesarios que hacemos casi sin darnos cuenta.

Se les llama así porque, al igual que las hormigas, parecen inofensivos uno por uno, pero cuando se juntan pueden tener un impacto importante en tus finanzas. Poco a poco, estos gastos pueden representar entre el 15% y 20% de tu ingreso mensual sin que lo notés.


Ejemplos de gastos hormiga en tu día a día

Para poder controlarlos, primero tenés que identificarlos. Estos son algunos de los más comunes:

  • El café de la mañana: Ese cafecito que te comprás de camino al trabajo.

  • Antojos y snacks: Una botella de agua, las papitas, algún dulce o un chicle.

  • Suscripciones que no usás: Plataformas de streaming, apps o servicios que seguís pagando aunque casi no usés.

  • Comisiones bancarias: Retiros en cajeros de otros bancos o cobros por manejo de cuenta que podrías evitar.

  • Propinas innecesarias: Dar propina por costumbre en lugares donde no es obligatoria.

  • Pedidos a domicilio: Pagar varias veces a la semana el envío de comida en lugar de cocinar en casa.


Estrategias para eliminarlos sin complicarte

Reducir los gastos hormiga no significa dejar de disfrutar ni volverte tacaño. Se trata de gastar con intención. Estas estrategias te pueden ayudar:

1. Regla de las 24 horas

Antes de comprar algo que no sea necesario, esperá 24 horas. Si al día siguiente todavía lo querés, entonces compralo. Muchas veces, el impulso se va solo.

2. Llevá tu comida y tu café

Preparar tu café y llevar almuerzo desde casa puede ayudarte a ahorrar bastante a fin de mes, además de ser más saludable.

3. Revisá tus suscripciones

Chequeá tu estado de cuenta. Si no usaste una app o servicio en el último mes, cancelalo. Siempre podés volver a activarlo cuando realmente lo necesités.


¿Qué hacer con el dinero que ahorrás?

Una vez que reducís estos gastos, es importante darle un propósito a ese dinero para que no se vaya en otra cosa:

  • Poné límites diarios para gastos variables como antojos o salidas.

  • Método del efectivo: Salí de casa con un monto definido para el día. Si se acaba, no hay más compras hasta mañana.

  • Bolsillos digitales: Usá las opciones de tu banco para separar el dinero destinado a ocio o gastos personales.


Conclusión

Los gastos hormiga son un enemigo silencioso de tus finanzas, pero con pequeños cambios y más consciencia, podés convertir ese dinero que se va sin darte cuenta en un ahorro real.

No subestimés los gastos pequeños: bien manejados, pueden marcar una gran diferencia.
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