¿Alguna vez has sentido que el pisto se te va sin saber en qué? ¿Revisas tu cuenta y el saldo es menor de lo que voz esperabas? Muchas veces, el responsable son los gastos hormiga.
En esta guía práctica de finanzas personales, te explicamos qué son, cómo identificarlos y qué puedes hacer para evitar que afecten tu presupuesto mensual.
Los gastos hormiga son cosas pequeñas, frecuentes y, en muchos casos, innecesarios que hacemos casi sin darnos cuenta.
Se les llama así porque, al igual que las hormigas, parecen inofensivos de manera individual, pero cuando se acumulan eso puede tener un impacto importante en tus finanzas. Poco a poco, estos gastos pueden representar entre el 15% y 20% de tu ingreso mensual sin que lo notes.
Para poder controlarlos, primero hay que identificarlos. Estos son algunos de los más comunes:
Reducir los gastos hormiga no significa dejar de disfrutar ni volverse codo con el dinero. Se trata de gastar con intención. Estas estrategias pueden ayudarte:
Antes de comprar algo que no necesites, espera 24 horas. Si al día siguiente todavía lo quieres, entonces cómpralo. Muchas veces, el impulso desaparece.
Preparar tu café y llevar almuerzo desde casa puede ayudarte a ahorrar una cantidad importante al mes, además de ser una opción más sana.
Revisa tu estado de cuenta. Si no has usado una app o servicio en el último mes, cancélalo. Siempre puedes volver a activarlo cuando realmente lo necesites.
Una vez que reduces estos gastos, es importante darle un propósito a ese dinero para que no se vaya en otras compras:
Los gastos hormiga son un enemigo chispudo de la salud financiera, pero con pequeños cambios y mayor conciencia, puedes convertir ese pisto que se va sin darte cuenta en un ahorro real.
No subestimes los gastos pequeños: bien manejados, pueden marcar una gran diferencia.
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